Contrario a las predicciones que auguraban la obsolescencia de los motores de búsqueda tradicionales ante el auge de la IA conversacional, Google ha logrado un efecto opuesto. La integración de su Modo IA (AI Mode) en el buscador ha resultado en un incremento notable en el tiempo que los usuarios pasan en la plataforma, superando las expectativas y fortaleciendo su negocio principal.
Según estudios citados por The New York Times, los usuarios pasan entre uno y nueve minutos más en el Modo IA en comparación con una búsqueda tradicional. Además, las consultas realizadas son hasta tres veces más largas, lo que indica una mayor profundidad e interacción con el contenido. Un estudio de Growth Memo reveló que el 75% de las sesiones de usuarios en Modo IA no requieren salir de la interfaz, demostrando la efectividad de las respuestas conversacionales generadas por IA.
Este éxito plantea interrogantes sobre el futuro de la web abierta y los modelos de negocio basados en la navegación externa. Al mantener a los usuarios dentro de su ecosistema, Google no solo aumenta la retención, sino que también redefine la forma en que se accede y se consume la información, con implicaciones para editores y creadores de contenido que dependen del tráfico web.
La estrategia de Google parece ser la de un "abismo" que devuelve la mirada: la tecnología que se anticipaba como una amenaza se ha convertido en una herramienta para potenciar su servicio principal, generando un ecosistema más adictivo y competitivo.